Menudo inicio el de la Milà ayer. La verdad es que las primeras galas de “Gran Hermano” han sido siempre, cuanto menos, sosas, excepto la primera y la segunda por aquello de la novedad. No nos engañemos, lo que da audiencia a este reality son las peleas o los romances entre concursantes, algo que el primer día de convivencia no se da. Por lo que los guionistas deben exprimirse las neuronas año tras año para hacerque la primera gala despierte curiosidad.

Y ayer consiguieron una primera gran gala, cabe decir que ya van por la novena edición, así que les ha costado un poco. Pero a mi como mínimo consiguieron engancharme,y es que para empezar metieron dentro a dos gemelas, que durante la semana se van a intercambiar y van a tener que conseguir que los chicos de la casa no se den cuenta del cambio. Luego también ha entrado un chico que estuvo en los castings de “Factor X” y del que una de las gemelas se enamoró profundamente viendo el programa desde casa, pues nada, “Gran Hermano” le ha metido a su amor platónico dentro. Y para rizar el rizo, para mi demasiado, han entrado dos hermanas de padre que no se conocían….

Y creo que han cruzado el límite. Sí, ya sé que en “Gran Hermano” puede pasar de todo, pero ¿hasta qué punto? Dos hermanas que no se conocen ¿deben hacerlo ante las cámaras? Seguramente si no se conocen es porque ha habido problemas entre las familias así que ¿por qué ahondar en eso? Y si el programa cuenta con un gran número de psicólogos, ¿son ellos los que han aconsejado que para estas dos chicas lo mejor sea conocerse en televisión y en directo? Pues que me den los nombres de los psicólogos para saber a quien no debo acudir si un día tengo un problema.